martes, 13 de mayo de 2008

Paréntesis

Mujer con el rostro partido

    - “¡Las cosas cambian, tú misma me lo has dicho! Realmente no entiendo por qué no puedes simplemente alegrarte por mí, yo me siento muy feliz a su lado…(Sé lo que estás pensando, por favor, no me des más razones…tengo ya las suficientes)”, fue lo que le dije a mi amiga Lihuén con la mirada más penetrante que pude gesticular, quizás tratando de intimidarla en un esfuerzo inútil por evitar esa discusión tan temida…pero su comienzo ya era más que inminente.
    - “Ay, Fénix, ojalá eso fuera cierto…”, respondió en medio de un suspiro y bajando la voz, “…siento ser tan dura contigo pero me cuesta mucho ver que le permitas hacerte tanto daño.”
    - “¡¿Daño?! Pero si Dalibor me ama no me hace ningún mal, al contrario, me presiona para que sea mejor en todos los sentidos…y hasta ahora nadie había hecho eso por mí…(Antes de él yo me sentía perdida, lo único que hizo fue trazar el camino a seguir y pienso hacerlo)”, refunfuñé y perdí la mirada en el horizonte apretando los labios.

    Apretando los labios…conteniendo pensamientos, tantos secretos. Estoy exhausta, sé que esa batalla constante por hacerle feliz, por darle lo que espera de mí, me está consumiendo poco a poco…y es inevitable, pero para este momento ya estoy atrapada en una espiral sin fin que te hunde más y más jalándote hacia el más oscuro de los abismos disfrazado del más abnegado de los amores. Por alguna razón la feria no parecía la misma. Eran las mismas caras, los mismos espectáculos, las mismas atracciones…sin embargo lo sentía todo tan lejos, como si yo no estuviera ahí realmente…yo pertenecía a otro mundo, a él. Era como si estuviera presa dentro de mí misma, me sentía gritar con todas mis fuerzas en mi mente más nadie podía escucharme…ni quería que lo hicieran. Parece mentira, pero dentro de esa cárcel de pretensiones, de apariencias, de ilusiones efímeras y promesas de sueños me sentía más segura que en cualquier otro lugar en el mundo. De pronto el relicario que me regaló se sentía tan pesado en mi cuello, como si fuera un símbolo de propiedad…pero al mismo tiempo me daba un sentido de entrega inimaginable - ja, como si necesitara otra cosa para hacer más obvia mi enfermiza devoción a aquél que si en un principio fue el más dulce de los romances, ahora era el más inalcanzable de los verdugos. Si tan sólo todo fuera como antes…

    - “¿Y ser mejor significa cambiar todo lo que eres?”, preguntó Lihuén interrumpiendo el sin fin de ideas que pasaban por mi cabeza, “¿Hace cuánto que no visitas a tus amigos, que no sales del parque o del remolque siquiera, hace cuánto que no vas al Laberinto…por darle gusto?”
    - “Tienes la idea equivocada, Dalibor no me pide que haga o deje de hacer esas cosas, es sólo que me gusta estar en casa para recibirlo cuando termina su número en el show…(Además, mientras yo esté bien con él, el mundo puede caerse y no me importaría)”, contesté con una sonrisa un tanto fingida…era cierto, él no me lo pedía, pero hasta cierto punto yo creía que debían ser así las cosas.
    - “Es que no se me hace justo, él sale cuando quiere salir y sé que has pasado más de una noche angustiada por dónde estará…o con quién”, me dijo mi amiga con una expresión un tanto suspicaz que hizo que me hirviera la sangre.
    - “¡Yo no tengo por qué desconfiar de él, tú no sabes cómo son las cosas entre nosotros, no tienes derecho a meterte!...(No quiero pensar en eso, duele demasiado, no me presiones)” grité…era la primera vez que le gritaba a mi tan querida Lihuén quien se quedó atónita ante mi reacción.

    Recargué mi cabeza en la puerta del remolque, el sentarme en las escaleras a la entrada de mi casa se había vuelto prácticamente un ritual esperando el regreso de Dalibor cada noche. Cerré los ojos y llevé mi mano a mi frente para hacerle ver a Lihuén que estaba cansada, quizás así no seguiría la conversación…no necesito sus juicios, bastante tengo con convencerme a mí misma de que estoy tomando la decisión correcta. Después de todo, bajo estas circunstancias nadie puede decirme algo que yo no haya pensado antes…más me gustaría poder decir lo que pienso sin temer a que todas mis sospechas sean ciertas. Odio no poder ser sincera, odio tener que decir una cosa mientras pienso otra…odio todo aquello que queda sin expresarse, esos paréntesis a los que últimamente he recurrido tanto en mi obstinación por hacerle creer a los demás que no hay nada qué esconder. Odio en lo que me he convertido, ese ser completamente dependiente e inútil. “El Arlequín” llegará tarde de nuevo…lo amo tanto, le tengo tanto rencor…mi bendición y maldición al mismo tiempo.
    - “Lihuén, perdóname, no quise gritarte…estoy cansada, es todo. ¿Por qué no platicamos mañana? Dalibor no tarda en llegar y yo no he terminado de preparar la cena…(No quiero que te des cuenta a qué hora llega, amiga, no me hagas sentir más humillada)”, expresé con un gesto de arrepentimiento y frustración, tomé su mano y la apreté con la esperanza de que no se hubiera ofendido con mi actitud.
    - “Nena, yo sólo quiero lo mejor para ti. Tienes razón, no conozco bien a Dalibor, pero si tú dices ser feliz con él yo no me meteré más…tu palabra es suficiente para mí”, me respondió Lihuén correspondiendo a mi gesto con la mano, besó mi frente y se marchó.

    ¿Por qué siento que también hay paréntesis en lo que ella me dice? ¿Por qué no me dijo que sabía que no iría a platicar al siguiente día? ¿Por qué creo que ella si puede ver la diferencia entre lo que pienso y lo que digo? ¿Por qué nunca me ha dicho qué le mostraron las cartas cuando las consultó para Dalibor y para mí? No puedo dejar que me molesten estas preguntas por ahora, tengo que prepararme para una noche muy larga de duda y angustia…como muchas en estos meses. Sé que preocuparme no lo traerá a casa más rápido, pero es inevitable sentirme así. ”Que esté bien, que no le haya pasado nada, no me importa dónde esté ni con quién pero que esté bien”…es incontable el número de veces que pasa ese pensamiento por mi mente cuando él no aparece…”¿Y si quiere irse…y si ya no le intereso, por qué me hace esto si yo le he dado todo lo que soy y todo lo que tengo?”…invariablemente secunda la idea anterior…”No quiero dejarlo, no puedo dejarlo, lo amo demasiado…creo que sólo muerta saldré de esto pues no pienso hacer nada por apartarme de su lado”. En vista del poco éxito que tuve al intentar dormir un poco, me levanté a arreglar un poco la habitación. Es curioso cómo cuando las cosas están así de decadentes es que las regresiones hacia mejores tiempos parecen incesantes. Los recuerdos más que hacernos sonreír nos invaden de nostalgia profundizando ese sentimiento de impotencia ante una ya anunciada separación, marcando en lágrimas esa desesperación por una bocanada de aire fresco que nos devuelva la esperanza de que bien podría ser sólo una mala racha en vez de la ya declarada ruptura entre dos personas. “Ruptura”, no podría ser más acertada esa palabra. Se siente como si la propia alma se desgarrara en esa búsqueda de una manera de recuperar la tan anhelada paz interior que solíamos experimentar al lado de esa persona, el pecho se hunde, duele, el corazón literalmente parece romperse en mil pedazos como si estuviera hecho de cristal.

    Durante mi extenuante paseo por mi casa me detuve frente al único espejo que he visto en mucho tiempo. Ese en el cual solíamos contemplarnos juntos Dalibor y yo sonriendo por habernos encontrado el uno al otro. La imagen es insoportable, todo ha cambiado tanto. “Eres hermosa, mírate”, solía repetirme una y otra vez mi arlequín mientras nos enamorábamos. Es aberrante toda la rabia y la melancolía que me invaden al verme reflejada en un espejo ahora, razón suficiente por la cual no me he atrevido a visitar el Laberinto Cristalino, no aguantaría el contemplar mi semblante de decepción en esos espejos que me han visto tan feliz...precisamente gracias a él.
    - “¿Sigues despierta? Te he dicho que no es necesario que me esperes”, fue lo primero que dijo Dalibor al entrar al remolque.
    - “No podía dormir, ya sabes que mi insomnio ha alcanzado un nuevo nivel. ¿Quieres algo de cenar?...(¿Por qué me hablas así, no te das cuenta de que estaba preocupada por ti? Ni siquiera voy a preguntar dónde estabas, temo que lo sé)”, le respondí con una sonrisa acercándome a él para darle un abrazo.
    - “Ya cené, gracias. ¿Qué hiciste hoy, te quedaste aquí todo el día otra vez?”, me respondió un tanto cortante apenas correspondiendo el abrazo que le di.
    - “Vino Lihuén a visitarme, platicamos un rato…(Me lastima que no me quieras cerca de ti. ¡Aquí estoy! ¿Por qué ni siquiera me miras a los ojos?)”, comenté con la mirada baja avergonzada por admitir que de nuevo no había hecho nada durante la jornada como él decía.
    - “Ah…¿Y qué te dice tu amiga?”, balbuceó Dalibor mientras se metía en la cama ya un tanto adormilado.
    - “Que vaya a platicar con ella mañana…(Que te deje, aunque eso ya lo sabía)”, expresé mirando hacia arriba tratando de evitar romper en llanto.

2 comentarios:


  1. Qué crudo se me hace el post el día de hoy...

    Qué frustrante es leer el encierro al que está sometida Fénix y no por el arlequín, si no por ella misma!!!... Qué espantoso es tener que callarse y aguantarse tantas cosas y efectivamente, hablar entre paréntesis...

    Incontables veces se ha visto el sufrimiento al que se someten las personas con tal de que aquélla a la que aman se quede a su lado. Lo más triste o frustrante para mi en este caso, es que Fénix sabe absolutamente todo, se da cuenta y si, nadie puede decirle algo que no haya pensado ella antes; pero al final no está haciendo nada, y volvemos a que es por el amor que siente por el arlequín, y lo deja bien claro "No quiero dejarlo, no puedo dejarlo, lo amo demasiado"... Esta última parte hace que me hierva la sangre!!!, probablemente porque no lo he vivido no puedo entenderlo pero, qué les pasa!!!???... Je si, lo admito, es por algo que me tocó vivir recientemente en donde leí casi las mismas palabras; hablando un poquito de ese caso, el tipo ni la quiere igual, sólo la usa; cómo pueden permitir que hagan lo que se les de la gana??? Que las maltraten, no físicamente (porque eso sería peor) pero si haciéndolas ver menos, recibiendo desprecios, etc. Explíquenme por favor, no lo entiendo!!!, por qué una persona así tiene derecho a hacer cuanta tontería se le ocurra?? Por qué siempre va a ser perdonado???... No, no, no lo entiendo de verdad...

    Ahora viene la parte de los amigos, ellos siempre van a ver por nuestro bien, si, bueno, son casos contados, lo sé, pero vamos, si alguien cercano se anima a decirte algo es porque quiere verte bien, por qué siempre los amigos tienen que ser los que paguen los platos rotos?? a ellos si no los perdonan, los maltratan, resultan tener la culpa si es que hubo un intento de infidelidad, los que están mal, porque el sujeto en cuestión está interviniendo y resulta ser que es la perfección cuando todos ven que es un inútil y es el que menos sabe... Digo, en lo personal, vale muchísimo más para mí un amigo que una pareja…. Dirán que un amigo (a) no puede darte lo mismo que una pareja, pero sinceramente la única diferencia que yo he visto es el sexo; y de hecho hasta he encontrado más valor en una amistad, pero bueno, me estoy saliendo del tema creo jajaja…

    En fin, supongo que cada quien vive sus relaciones de acuerdo a como le enseñaron o le ha tocado vivir, y no juzgo, pero me encantaría saber y entender su forma de ver una relación así, llena de “paréntesis” por eso tanto el “¿¿por qué??” Jejejeje…

    Como sea, me encantó el post!!!... Lo esperé por mucho tiempo jejejeje, qué bueno que ya volviste a estos tus rumbos mi Fénix... Ya seguiremos platicando no???...

    Te Quiero Mucho!!!

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  2. Que fuerteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!!!!
    ahhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!! aaaaahhhh!!!!
    aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    Bueno, primero, bienvenida de güelta reina del blogspot. Es un placer tenerte de vuelta. Anoche me ganó el sueño ya no leí el postttt.

    Creo que ha sido un post increíble. Y creo que el hiatus valió muchísimo la pena, tanto tiempo que no sabíamos de Fénix, ahora sabemos porque no esribía sus aventuras y desdichas... seguro aquel no la dejaba escribir en su diario!! ayyy malditos hombres.
    La historia de Fenix... la historia donde por amor hacemos tantos "sacrificios", lo que es vivir esa pena, cuando confundes el amor, creeme ya estuve ahi, y se, que si, efectivamente es amor pero el precio es muy alto.
    Por amor uno es capaz de hasta perderse uno mismo.
    Tienes frases célebres, como siempre me fascina leerte. Que gusto que estés de vuelta.

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